Escritura Creativa: Viaje con nosotros

¡Hola de nuevo!
Antes que nada me disculpo por el pequeño stop del blog pero han sido un par de semanas muy intensas y por eso se ha retrasado todo un poco.

Hoy os traigo el 3r Reto de Escritura (la fecha tope será el 5 de Agosto debido al retraso)  y como vienen vacaciones (para algunos afortunados) el tema es:

VIAJE CON NOSOTROS



Ésta vez el reto es describir un viaje en autobús.
¿A dónde se dirige tu personaje? ¿Cuál es el motivo de su viaje? ¿Hace calor? ¿Frío? ¿Traquetea el autobús?
¡Detalles, detalles, detalles! Vamos a describir a nuestras anchas.

No existe ninguna restricción sobre el género de la historia, todas las ideas son bienvenidas. Os voy a dejar aquí las indicaciones sobre cómo participar por si hay algún despiste: 
  • El segundo día de cada mes se publicará un Reto de Escritura. Cada uno girará entorno a una temática o un género.
  • Cualquiera puede participar en esta sección.
  • Para poder participar hay que enviar las historias 3 días antes (mínimo) del día de publicación al siguiente e-mail: escrituracreativa@notjustsoordinary.com 
  • El tema del e-mail debe ser "Reto Creativo 1/2/3..." - Adjuntar el archivo o enlace al blog donde se publicará. - Si no tenéis Blog incluir vuestro nombre de publicación. 
  • Las historias se publicarán el mismo día que se anuncie el siguiente Reto.
  • El límite son 2 hojas de Word. 
Recordad que para cualquier duda podéis dejar un comentario aquí o escribir a escrituracreativa@notjustsoordinary.com 

Sin más dilación pues, os dejo los links al segundo reto de Escritura Creativa y mi propio relato a continuación.

«Sácame de mis casillas»

Los restaurantes eran su lugar favorito. Probablemente porque comer era uno de los mayores placeres para Mario. No es que pecase de gula, porque no comía por comer, pero le encantaba disfrutar de un buen plato, en un buen local. 

Además, comer solo tenía sus ventajas. Los camareros eran personas muy interesantes que, cuando recibían un trato educado (lo cual no siempre ocurre), daban conversación y amenizaban su comida con una pequeña sobremesa.

Aquel día se decidió por probar un nuevo asador que habían abierto no muy lejos de su casa. Tenía la ventaja de que podía ir dando un paseo y así, una vez terminase lleno y feliz, podría volver y bajar un poco la comida al volver. 
El local estaba bien. Mario se decidió por un sitio en la pequeña terraza donde corría un viento ligero pero agradable. Lo acompañó a su sitio una camarera de constitución menuda y una sonrisa amable. 
Estaba a medio revisar la carta cuando otro camarero se acercó a tomarle nota. 

—Aún estoy pensando, gracias—le respondió Mario —Pero para beber— y antes de que pudiese terminar su frase, el camarero ya se había marchado. 
Mario frunció el ceño un poco frustrado. Aunque el viento era agradable, el calor del mediodía de Mayo estaba presente y su garganta seca. 
Decidió no darle más importancia y, finalmente, se decidió por un filete de solomillo a la brasa y sazonado con romero. Espero pacientemente hasta que llegó el mismo camarero de antes a preguntar por su pedido. 
— Me gustaría tomar el solomillo a la brasa y romero. —Mario le dijo su orden alegremente. 
— Perfecto. —El camarero se disponía a irse cuando Mario recordó su bebida y lo paró. 
— Disculpe, me gustaría una copa de vino tinto también, éste. —señaló el nombre desde su carta con un poco de brusquedad y el camarero asintió. 

Un poco frustrado por la actitud  del joven se acomodó en su mesa y esperó. 
Una vez sirvieron su plato, Mario se dispuso a entablar conversación pero sintió su boca seca y recordó, con frustración, que no tenía nada con que aliviar su garganta.

—Disculpe, ¿y mi copa de vino? 
—¿Quería vino señor?— respondió el camarero con una lentitud pasmosa. Mario lo miró perplejo pero intentó relajarse. 
—Sí señor, le pedí una copa de vino, un Conde de Cuzco Reserva para ser exactos. 
— Perdone señor, no debí oírle. En un segundo se la traigo. —el camarero entró en el restaurante con la misma parsimonia con la que hablaba y Mario lo miró perplejo. 

Al menos su copa de vino estaba en camino. 

O eso pensaba hasta que 15 minutos más tarde, con su plato limpio y sin rastro del camarero, Mario explotó. 
Se levantó de la mesa arrastrando la silla y entró al restaurante a grandes zancadas. En cuanto vio al camarero en cuestión se acercó furioso.

—¡USTED!—gritó Mario apuntando al joven con un dedo acusador y la cara roja. El joven dio un salto y se asustó.
—¿Señor?—preguntó con voz temblorosa. 
—¡¿SEÑOR?! ¡YO TE EXPLICARÉ SEÑOR! 3 VECES HE PEDIDO UNA COPA DE VINO, ¡3 MALDITAS VECES! NO SÉ COMO PUEDO GRITARLE SIN RASGARME LA GARGANTA. 
—Disculpe señor pero creo—
—USTED NO CREE NADA. NA-DA. ¡MALDITO SERVICIO EL DE ESTE RESTAURANTE! ¿DÓNDE ESTÁ EL ENCARGADO?
—Señor... yo soy el encargado. —respondió el camarero que lo miraba temeroso. 

Mario resopló y gritó:

¡MALDITOS CAMAREROS!


Probablemente, le iba a sentar mal el solomillo...



Aquí podéis encontrar las historias del Reto "Sácame de mis casillas":

COLECCIÓN

Espero que os haya gustado el Relato y que le echéis un vistazo a los demás :) 

¿Nos vemos en el próximo reto?

¡Animaos!


Comentarios

¡Entérate antes que nadie!